jueves, 29 de junio de 2023

harakiri

desde chica pendiendo del hilo

la luna, la noche, los gritos

como salpicar sangre, mi estilo

tras mil y una noches de cuentos

ya no me creo lo que he escrito

placeres culpables

el hambre, tenerte, cigarros al frío

24/7 pensando en comerte

caminando por el filo

con tu roce es que resucito

si me sobras, ni vacilo

juego con navajas y me corto

asimilo mi castigo

asiento y lo lío

me importa el presente

en el futuro no confío

quien le tenga miedo a la muerte

no haber nacío'

quien esté libre de pecado

su vida ha malgastado 

en la palma tengo el mundo

y no llena mi vacío

mi cabeza, la doncella de hierro

tres mentes, cerbero

adentro un feroz can negro

no te fíes del cachorro

muerdo como un perro

nadie sabe cuánto ansío

lo que llevo dentro

rájame si quieres verlo

en las venas tengo queroseno

tu saliva, mi veneno

mátame, despacio o lento

demonios que me mienten

voces a lo lejos

dedos manchados

marrón y rojo

un pacto divino

o un trato con el diablo

me susurra una serpiente,

de ojos ambarinos

el número de la bestia

el juego autodestructivo

dicen que he cambiado

pero solo he crecido

tengo el ego herido

los colmillos afilados

dije que no escribiría

pero tenía los dedos cruzados

dime, cómo se siente

tener un cuchillo clavado

domingo, 13 de marzo de 2022

Culpable de todos los cargos.


Se me acusa de matar al pájaro.

"Yo solo

lo liberé de su jaula".


No hay pruebas,

testigos,

ni arma homicida,

solo

un

cadáver

encerrado

en una jaula;

pudriéndose.


Soy culpable, mírame los dedos

están manchados

toma

tuyos

prueba

lame

pásatelos por la lengua

es una mezcla entre

sangre

tinta

y

sabor amargo

olor a humo

cigarros de después de,

noches de insomnio.

Mirándolo.

Preparándome.

Hurgando en la herida.


Me preguntaba

sería cantar su manera

de pedir socorro

o de catarsis.


Desesperante

oda

a la nada.

Estridente,

como mil platos rotos.

Terrible lamento

de infinita belleza,

dulce condena.


Sin poder alzar sus alas

nunca

no era libre

tampoco su lírica

da igual su esfuerzo en entonar

la jaula no tenía llave

qué importaba su canto

si no podía volar

pierde el sentido

cantarle al viento

si no puedes fundirte en él.


¿Recuerdas su voz?

Rezará su epitafio

mejor muerto

que en el olvido.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

aceptación

Con qué lengua de qué felino tengo que decirte
que me vas a matar,
que lo hiciste desde que tres horas decidieron quedarse
para ser eternas.
Que otra vez he sacado todo del cajón donde solo se oye metal
y no he encontrado nunca más
algo que sirva para quererte.
Si todo fuera un filo de acero tú serías un bisturí en un quirófano a oscuras
y yo un cuchillo en manos de un carnicero.

¿De qué está hecho el mundo?
De cobardes.
¿Y el corazón?
De clavos.
Por eso el dicho de un clavo saca a otro clavo.
Mi pecho es madera podrida y por las venas corre el óxido de toda una vida.
Trago saliva y la garganta se siente como si tragara vómitos salidos de la aorta.
Cuándo me dejarás besarte sin heridas y con la condición de.

Dame un solo motivo para morirme de ti,
que ya se me han acabado razones para usar como excusa al arte.
Ni mil manchas de humedad te harían pensar en mi alma,
ni mi alma te haría pensar;
realidad.
Con pintores en las mesas y apuntes al natural te recuerdo,
como algo grande que quedó en increíble y nada más.

Que me duele ver saturadas mis venas
y qué me duelen las letras en poemas.
La infinidad de la palabra hecha poesía no sirve más que para doler.

martes, 20 de octubre de 2015

Gatos que cazan moscas.

Cómo esperas decir que somos poesía
y darlo todo por acabado
cuando sabes mejor que nadie
que poesía es más que sangre
y rabia
y frío
y monstruos
y amor.
Que el espacio entre verso y verso no es vacío,
sino la ausencia de nosotras.

Y sabemos que es difícil.

Difícil como digerir cartón,
pero,
¿acaso no nos hemos comido ya las flores,
mariposas y abejas incluídas?
Digo cartón porque si por papeles fuera
nos hemos devorado sagas de nosotras
y millones de barquitos de papel
habrán surcado ya nuestras venas.

Difícil porque la metáfora de mi vida
es aquella del gato cazando moscas:
tanto felino y tanto orgullo
para acabar perdiendo la cabeza
por un zumbido diminuto.

Difícil fue haber coincidido
en este mundo lleno de mecanicismo.

De repente me tienes más en ti de lo que esperas
y te pican las abejas
porque ya no te quedan mariposas,
y yo dejo mis moscas
para empezar a oír en tu estómago.
Tan cerca que quieres que me vaya,
y al centímetro,
tan lejos que no me dejas irme del todo.

Te encuentro vomitando tinta
y me veo escrita en el suelo,
quisiera limpiar todo el desastre que eres y dejas,
pero no me perdonaría destrozar
lo más hermoso
que me ha traído el azar.
Que te describo en negativo porque
dos veces menos es más
y aquí las dos echamos de menos
así que por ley,
somos más.

Que sepas que la naturaleza del agua
no siempre es correr,
que el equilibrio hace lagos que a veces lloran en mares.
Que los ríos se calman a medio circular.
Y que la lluvia es tan libre de caer
como presa de ascender.

No me voy a llevar la poesía
con el cartón y las abejas -las mariposas ya se fueron-,
los gatos que cazan moscas,
la tinta, el suelo,
el agua y su trascendencia.

Me quedo con todo porque,
pierda la cabeza o no,
yo soy gato de no dejar escapar moscas.

lunes, 12 de octubre de 2015

De sangre y odio.

Hoy me duelen los dedos más que ayer
y que ningún otro día,
todo porque no me atrevo ni a mirarte entre versos,
porque no me quedan uñas que destrocen.

Me estoy inundando por dentro,
creo que mi corazón vuelve a llorar sangre,
toda aquella que no se atreven a disfrazar los ojos.
Que no pueden hacer arcoíris nunca más.

Los sentimientos los rige el cerebro pero es que se sienten tan
tan
en el pecho, que casi digiere el estómago
los despojos de músculo,
máquina de adrenalina.

Qué eras que ahora te has convertido en nosequé,
que no sales de mis venas,
te has vuelto crónica
inalterable.
Vuelve la septicemia.

Yo nunca dejé de ser esos pedazos de odio
llenos de dientes que ya no desgarran
y tú siempre has sido mi enfermedad,
esa que todos los monstruos tienen,
esa que jamás cura.

Al mirarme las yemas de los dedos veo
mi corazón
el odio
la sangre
y a ti.
Todos juntos porque os parecéis,
siendo tú lo que me pudre la sangre en mi corazón mientras se llena de odio.

Te quiero tanto que ya duele.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Revienta.

Revienta mi cuerpo
cansado
del hormigueo de no sentir.

No hay alma que salga
ni tumba en la que entre.
Me he acostumbrado a
-simplemente-
existir.

Quizá los instintos son demasiado fuertes
y el cuerpo demasiado débil.
O quizá soy yo que me muero
por vivir.

Como un ronroneo fuerte
o un gruñido amenazante
-depende de si el monstruo
es o no
un lindo gatito-.

Como si ya no estuvieras.
Soy libre.
Pero ambos sabemos que no
-¿verdad?-.

No sé cómo encadenar estos sentimientos
ni cómo encerrar los impulsos.
Las ganas de morder no llevan bozal.

Te quiero
y quiero que te quedes conmigo,
pero entiende que me haces mal,
que no puedo seguir llevándote dentro de mí.

Que eres tan de mí como yo de ti,
tan de mi carne como las ganas,
tan de mi alma como la culpa,
tan de mí que me defines.

Pero hoy no puedo dejarte aquí.

Sé que los perros recuerdan el camino
pero olvídate
de mí
y de mí otra vez.

Dos veces,
para que no haya arrepentimientos
o segundas opciones
o planes b
o despedidas de película.

Hoy quiero sacarte de entre toda mi mierda
para llevarte al mierda de mundo que hay allí fuera.
Créeme que más asco que yo no da.
Que a mí a ser costra mal curada no me gana nadie.

Y no llores
que bicho malo nunca muere
y a ti no se te puede cortar de raíz.

domingo, 15 de marzo de 2015

esa chica

Esa chica
a la que le sobran
interrogaciones
y desprecia
exclamaciones.

No la ames.

Esa chica
nunca usa cielos
ni cariños
o corazones
para referirse a ti.

No los usa
porque su cielo
está
en llamas,

su cariño
no existe
y su corazón
es un vacío.

Y tú no le importas.

Para ser sinceros
te necesita
pero
necesitar es debilidad;

y debilidad para ella
es sentimiento:
sola,
triste.

No la ames, tiene demonios tras de sí.

Se pregunta
dónde está su mente.
Se ha mudado a su corazón
y su corazón al cerebro.

Demasiadas costillas
para tan contaminados pulmones
y muy poco cráneo
para tantas ganas de romperlo.

"El cielo no es suficiente
si cuando esté allí no te recuerdo".

Si bien poco importan
divinidades,
opiniones,
caminos;

ella baila ebria
con la lengua llena de pastillas
y con sangre seca en los nudillos.
No le preocupa la vida.

Difumina estrellas
exhalando humo.
Ya no ama a Evangelyne
porque su brillo era demasiado.

Demasiado hermoso para desperdiciarlo a su lado.

No piensa en el suicidio
porque no quiere complacer a
La Muerte.
Aunque ella ya esté muerta en vida.

Se diluye entre sus dedos
pensando en amores imposibles
que no quiere hacer reales
porque les teme

en silencio.

Y con las uñas mordidas
sucias
descuidadas
ama a pobres diablos.

Se estira por las mañanas
y suena como una rama seca
pero se ve como
un león famélico.

Y con mirada de demonio.

El café le sabe a amaneceres
de haber pernoctado
y le da ganas de vomitar
cada hora que la despierta.

Adicta a la cafeína
para vivir
toma pastillas para soñar
y alcohol para reír.

Se besa los brazos
por donde corren venas
porque quiere sentirse viva
y lo único más afilado que una cuchilla

son sus labios.

No la ames
pues
está rota
y corta.

Cada palabra que susurra
en una sonrisa irónica
son devenires de satanismo
en labios de una atea.

Y su lengua.
Esa lengua fría
que se siente tan caliente
en bocas ajenas.

Cómo cada diente
marcaba la piel,
zambulléndose en la carne
y sonriendo sobre ella.

Pero amanecía
y olía a café
y ella ya no estaba;
se había ido.

Porque dice ser libre
mientras oculta las muñecas
marcadas de grilletes
oxidados.

Lloraba en estéreo
alto
a pleno pulmón
encerrada en su habitación

presa de temblores
y mil voces
en su cabeza
tan reales como la sangre que le gotea.

Ámala
tanto y tan fuerte
que ya no pueda
romperse más.

Ámala hasta hacerla polvo.