Se me acusa de matar al pájaro.
"Yo solo
lo liberé de su jaula".
No hay pruebas,
testigos,
ni arma homicida,
solo
un
cadáver
encerrado
en una jaula;
pudriéndose.
Soy culpable, mírame los dedos
están manchados
toma
tuyos
prueba
lame
pásatelos por la lengua
es una mezcla entre
sangre
tinta
y
sabor amargo
olor a humo
cigarros de después de,
noches de insomnio.
Mirándolo.
Preparándome.
Hurgando en la herida.
Me preguntaba
sería cantar su manera
de pedir socorro
o de catarsis.
Desesperante
oda
a la nada.
Estridente,
como mil platos rotos.
Terrible lamento
de infinita belleza,
dulce condena.
Sin poder alzar sus alas
nunca
no era libre
tampoco su lírica
da igual su esfuerzo en entonar
la jaula no tenía llave
qué importaba su canto
si no podía volar
pierde el sentido
cantarle al viento
si no puedes fundirte en él.
¿Recuerdas su voz?
Rezará su epitafio
mejor muerto
que en el olvido.
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